miércoles, 16 de mayo de 2012

Ni olvido, ni precipitación


Ni olvido, ni precipitación

(El Periodico de Catalunya 8 Abril 2012)

 
Temí, en un primer momento, que los sucesos violentos de Barcelona, al término de la manifestación del día de huelga general del pasado jueves 29 de marzo, pasaran a un segundo plano, tras el conjunto de medidas de ajuste económico y amnistía fiscal, anunciadas por el gobierno el viernes 30, con el lógico impacto entre los ciudadanos y en los medios de comunicación, a lo que seguirá la presentación de presupuestos en el Parlamento español el martes 3 y el paréntesis propiciado por la Semana Santa. Añádase a ello los sobresaltos de la Bolsa, las declaraciones de los próceres financieros europeos, americanos y autóctonos (generalmente alarmistas) y se corre el riesgo (especialmente si el partido contra el Milan se desarrolla sin incidentes) que el vandalismo organizado en guerrilla urbana del día de la huelga prácticamente quedara en la recámara de la memoria que no se activara hasta que otro suceso similar ocupe las primeras páginas de los medios de comunicación. Ya el 15 de mayo, al decir de algunos.



Sin embargo, me informo, a través de diferentes medios de comunicación del domingo que parece que se quiere equiparar, rápidamente, la violencia urbana de Barcelona con la kale borroka, impulsando leyes más coercitivas. Pasaríamos así del olvido a la precipitación, con el mismo reflejo de siempre: modificar leyes para responder a situaciones complicadas, (con el comprensible aplauso de los damnificados) sin tomarse el tiempo necesario de estudiarlas con rigor. Así tenemos en España una de las poblaciones carcelarias más elevadas de Europa al par que una de las sociedades con más bajos índices de delincuencia. Y la cárcel es la universidad del crimen.

Pero no hay duda que la kale borroka y el vandalismo urbano de Barcelona, más allá de algunas manifestaciones de violencia ciertamente equiparables, no responden a la  misma situación. Basta recordar que, mientras la kale borroka tenía una notable masa poblacional detrás que la justificaba, alentaba e incluso protegía, nada de eso parece existir tras el vandalismo de Barcelona. Además la lectura de comentarios al vandalismo guerrillero de Barcelona muestra que, más allá de las afirmaciones de que “esto no puede continuar así”, que ¡basta ya!, que la imagen de Barcelona y Catalunya se está deteriorando en el mundo, que hay personas físicas que han sido agredidas y entidades varias asaltadas y destruidas impunemente, no hay, en absoluto, unanimidad en los diagnósticos: si son antisistema sin propuesta de sistema alternativo, si anticapitalistas defensores de la violencia para modificar el sistema (neo-leninistas), si nihilistas, si incontrolados, si meramente desarraigados, si desesperados por no encontrar una salida en sus vidas y que no tienen nada que perder, si violentos a sueldo, etc., etc.
En mi modesta opinión de persona amiga de los catalanes y amante de Barcelona y de Catalunya me atrevo a sugerir un poco de paciencia y un plan de trabajo. La situación exige un diagnóstico serio y unas propuestas de actuación concreta en base al diagnóstico realizado. Para llevar a cabo este trabajo, el Govern (el President, más en concreto pues debiera abarcar bastantes más ámbitos de los de cualquier Conselleria concreta) debería formar una comisión reducida de personas independientes y altamente cualificadas, presidida por una de ellas con capacidad resolutiva y con habilidades para liderar un equipo de investigadores de alto nivel. En esta comisión debiera haber algún sociólogo, antropólogo, psicólogo social, penalista, criminólogo así como algún policía, sin olvidar a la magistratura y poco más si es que olvido alguna profesión. Todos, sin excepción, debieran ser catalanes y ejerciendo en la actualidad en Catalunya. Este núcleo central debiera organizar el plan de trabajo, consultando, a lo largo del mismo, a quienes estimen oportuno hacerlo.
El trabajo, en mi opinión, debiera centrarse más en dimensiones cualitativas que cuantitativa, aun sin despreciarlas. Cuestiones como cual es el perfil (o perfiles) de los violentos: de donde proceden, su formación, su estatus socio-laboral, de qué viven, cual es su ideología (todos la tienen, también los que dicen que no tienen ninguna); qué buscan con su violencia; qué hacen en su tiempo libre los que trabajen y/ estudien; en que, todos, ocupan su tiempo. Es también fundamental conocer si participan de alguna red u organismo del tipo que sea (real o virtual) y así un largo etcétera a elaborar por el equipo investigador.
Sugeriría que, además de la consulta de los archivos policiales, judiciales, penitenciarios y periodísticos (serios) ya existentes, se analice cómo han abordado o abordan esta cuestión los países europeos democráticos, aunque cada día soy menos comparativista y me inclino por privilegiar los “casos concretos” en profundidad, aun sin pretender descubrir el Mediterráneo. En fin, sugiero también, utilizar el denominado método de la “bola de nieve”, para partiendo de individuos violentos diferentes, tras ellos, contactar con otros de su tipología y analizarlos en profundidad.
Realizado este diagnóstico, el equipo investigador podría sugerir medidas concretas, de inmediato, medio y largo plazo. Si el equipo se forma en quince días, debiera entregar su Informe a finales de Septiembre. Valdría la pena considerar si no podría ser objeto de debate en el Parlament. Entonces el ejecutivo adoptaría las medidas que considere pertinentes.
Barcelona, 1 de abril de 2012
Javier Elzo
Catedrático Emérito de Deusto

(Para “El Periódico de Catalunya”) Publicado el domingo 8 de abril de 2012

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